Capítulo 217
—Sí, tengo algunas objeciones.

Ricardo Navarro fue directo y sin rodeos:

—No siempre busques atribuirte el mérito; no somos ciegos; si se esfuerza, se notará. Hace poco, pero habla como si hubiera hecho hazañas.

—Tú...

Carolina pareció herida. Esta vez no lloró, pero sus ojos se enrojecieron, llenos de amargura y desolación.

Sebastián intervino:

—Basta. Carolina tuvo buenas intenciones. Si no lo quieres, déjalo.

¡El ruido lo estaba sacando de quicio!

Patricio se levantó.

—Nos vamos. Si tienes
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