A la Señora Sánchez no le gustaba el bullicio, por eso solo había invitado a las señoras de las familias.
—Mamá, ¿sobre qué hablan que se las ve tan contentas? —Álvaro apareció, seguido por Sebastián y los dos niños.
Él iba en silla de ruedas, empujado por su chófer.
Carolina se acercó de inmediato.
—Sebastián...
Al ver su turbación, él supuso que la habían tratado injustamente.
Las damas se miraron entre sí.
¡Esto se ponía interesante!
El día estaba lleno de sorpresas.
Primero, ¡la heredera He