Saúl no necesitó más explicaciones.
—Ay, niña, conmigo puedes hablar claro. ¿Solo es impedir que Carolina Torres reciba tratamiento? Eso es sencillo.
—Gracias, Saúl.
—Mañana pasaré por casa a ver a tus abuelos. ¿Vendrás tú también?
Valeria asintió.
—De acuerdo.
Colgada la llamada, Saúl pidió a su asistente que contactara de inmediato con los principales hospitales e instituciones con los que colaboraba.
En este círculo, correr la voz es cosa de nada; ni siquiera hace falta hacerlo público.
Así