Dicho esto, Carlos se marchó. Pero Sebastián, que se quedó en el mismo lugar, sintió un zumbido en su cabeza y se quedó paralizado.
Carolina abrió los ojos con sorpresa, y pronto se les llenaron de finas venas rojas.
No podía ser…
¿Acaso habían oído mal?
¿Valeria…?
Poco después de que Carlos se fuera, el equipo médico también se marchó, y todos comenzaron a comentar.
—¿Ya se fueron? ¿Y no mencionaron con qué empresa colaborarán?
—¿Acaso no eligieron a ninguna?
—No puede ser. En Valparaíso, todas