Mundo de ficçãoIniciar sessão—¡Ah, maldito seas, Damián!¿Qué jodidos crees que haces viniendo de esta forma sin avisar?— gritó histérica una joven rubicunda de cabello rubio y labios pintados.
Damián no respondió, estaba más preocupado por ayudar a Alba a entrar por la ventana que de calmar a Marguy por el susto que le había dado al entrar en el balcón de esa forma tan fortuita. Además ¿Cuándo había sido que él hubiera avisado antes de llegar? Que su memoria no le fallaba, desde que Marguy se había






