—¿Eres consciente de que esas palabras me hieren, dulzura?—quiso saber Damián con frialdad en la voz y en los ojos.
Intuyendo algo, Alba intentó echarse hacía atrás. Pero él parecía reacio a dejarla ir. No entendía lo que ocurría ¿Por qué él actuaba así tan de repente? Daba miedo y, lo que era aun peor, sabía que, en caso de que algo ocurriera, nadie podría ayudarla.
Damián notó todo eso. Sabía que estaba siendo demasiado duro con ella. Pero, lo cierto era que, después de todo lo que él estaba