Capítulo 33

Mientras pensaba en todo ese asunto, pasaron por una callejuela insignificante. Damián, por costumbre miró en esa dirección. Esa calle era el atajo que él solía utilizar para ir a ver a Marguy. Alzó una ceja, curioso, al darse cuenta de un detalle:

Era la única manera que él tenía de hacerlo sin que nadie lo viera. Pues, por alguna razón que él desconocía, con excepción de Martha, a nadie le agradaba esa amistad que tenían. A Madame Lamere, menos que menos. Volvió a ver a Alba con un brillo su
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