Al día siguiente
Washington
Williams
Miro mi celular con una sonrisa fría. Mis planes avanzan mejor de lo que esperaba: Lance viene a mí buscando ayuda. Ahora solo falta ejecutar la siguiente fase. Marqué el número de Harry con determinación.
—Buenos días, Harry. Necesito que vengas inmediatamente a EE. UU. —mi voz es firme, sin espacio a discusión.
—Williams, ¿cuál es la emergencia? —responde, con la voz tensa—. Estoy ocupado con el asunto de la mafia rusa.
Aprieto los dientes, incapaz de mostr