Mediados de agosto
New York
Lance
Desde que volvimos de Washington, algo cambió. Mi madre reforzó la seguridad en todas partes: en la casa, la empresa, hasta en los autos. Dijo que era una precaución contra la mafia, pero nadie lo confirmó. Había algo en su tono… una sombra que no terminaba de irse.
Intenté seguir el caso de mi atentado, pero la policía me recibía con caras largas y evasivas, la misma frase repetitiva: “No hay avances” y lo más grave el caso se cerrará pronto por falta de prueba