—¡¿Qué?!— Sofía no solamente gritó, su trasero se levantó cual resorte de la cama, y Aria dio un paso atrás, sin saber muy bien si Sofía se desmayaría o arremetería contra ella.
—Te diría que lo siento, pero sería mentir. —confesó con las mejillas ruborizadas, y Sofía comenzó a mover su boca cual pez fuera del agua. —Si te sirve de consuelo no sabía que era tu papá hasta después, aunque si debo ser honesta tampoco como que me importo mucho. —no era soberbia era honestidad, y eso fue algo que hi