Lucero caminaba inquieta por la sala, había pasado muchos años desde que la nueva jefa de la familia Bach se había sentido de ese modo, más que inquieta, mientras sus padres la observaban atentos a lo que diría, Kimberly quizás sospechando que la joven le pediría un consejo, y Liam esperando que Eros no hubiese cometido otro error con su princesa, o esta vez no lo dejaría escapar.
—Lo primero que quiero pedirles es que mantengan la calma. —dijo una vez y pudo tranquilizarse y al fin tomar asien