El disparo resonó en el aire, un eco brutal que fracturó la noche y el alma de Nathaniel Vance.
El cuerpo de Clara yacía inerte a sus pies, una mancha oscura y creciente de sangre profanando el pavimento inmaculado de la entrada de su mansión. La verdad, a punto de ser plenamente revelada, había sido silenciada de la manera más cruel y definitiva.
Los agentes de seguridad de Vance reaccionaron con una velocidad asombrosa. En cuestión de segundos, la zona fue acordonada. Luces de emergencia dest