Te prometo lo que quieras, menos un hijo...
Por la noche, Miranda y Antonio llevaron a Raquel al hotel.
—Ugh, tenemos casa, no entiendo el porqué de pagar.
Antonio puso lo ojos en blanco y respondió.
—Si alguien, no hubiera dicho que necesitamos dinero de dónde sea. Estaríamos, ya sea el departamento de la abuela o el mío.
Miranda los empujó adentro.
—Ya déjense de tonterías. Ya estamos aquí.
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Damián en cuanto llegó pidió hablar con Camila. Al entrar en su estudio estaba viendo por la ventana con una gran sonrisa.
Ella un poco p