Dijo, mientras trataba de recomponerse y controlarse.
No esperaba mucho, pero tampoco contó con que al levantar la vista hacia ella, una clara señal de molestia apareciera en su rostro. Arrojó sus aretes al tocador y se sentó molesta en el taburete cruzando las piernas.
—Y ahora me vas a decir que no puedo salir ¿Cierto?
La miró confundido por su reacción.
—¿No escuchaste? Barbara murió—. Repitió él, tratando de hacerla reaccionar. Ella puso los ojos en blanco, y lo miró como si fuera algo