Damián, esperaba que Miranda, se asustara o que le gritara y reclamara por su abandono.
Pero no esperó lo que en realidad paso...
Dos meses antes...
Miranda como siempre, llegó a su oficina y arregló sus papeleos, emocionada entró a área de maquinaria y vio sus nuevos diseños.
Emocionada y satisfecha, esperó a que salieran los primeros, pero Antonio se acercó de la nada y la arrastró a la bodega.
—Oye...— él hizo una señal exagerada con las manos pidiéndole bajar la voz. —¡¡¡Ssshhh!!! Baja la v