El ascensor tardó once segundos.
Isidora lo contó sin proponérselo. El tipo de cuenta involuntaria que hace el cuerpo cuando la mente está en otro lugar y necesita que algo concreto ocupe el primer plano para que lo que importa pueda procesarse en segundo.
El cuarto piso.
El corredor en silencio dominical.
La puerta del taller entreabierta con la luz encendida.
Isidora entró.
Matteo estaba en la misma posición en que lo había dejado: de pie frente a los bocetos de Javier Almonte en la pared, co