El jueves fue el ensayo final.
Las modelos con las prendas reales esta vez, no con los sustitutos que habían usado el miércoles para calibrar los tiempos. Cada pieza en el cuerpo de la modelo que la llevaría. Cada entrada cronometrada con el segundo exacto en que tenía que ocurrir para que la secuencia de la colección tuviera el ritmo que Isidora había calculado.
Tres ensayos.
El primero para verificar tiempos.
El segundo para ajustar la iluminación en tres puntos donde el técnico encontró que