El miércoles comenzó la semana de la moda.
No con un anuncio. Con la transformación gradual de la ciudad: los taxis con más frecuencia en los Navigli, los restaurantes del centro con las reservas completas desde tres días antes, las personas con el atuendo específico del sector —el que mezcla el reconocimiento de estar en el negocio con la declaración estética de pertenecer a una parte específica de ese negocio— circulando con la naturalidad de quien está exactamente donde necesita estar.
El eq