CAPÍTULO 6: La Firma
Matteo cerró la puerta detrás de sí sin hacer ruido.
No avanzó de inmediato.
Su mirada recorrió la escena con una precisión casi quirúrgica: los bocetos abiertos sobre la cama, la costura del abrigo deshecha, las tijeras aún en la mano de Isidora.
Luego, levantó la vista hacia ella.
—Pensé que tardarías más en abrirlo.
El pulso de Isidora golpeó una vez contra su garganta. No lo mostró.
—Pensé que tardarían más en enviarlo —respondió.
Matteo inclinó apenas la cabeza, como si