Leonora llegó a Barcelona el martes.
Tren desde Ginebra hasta Lyon. Vuelo desde Lyon. El proceso inverso al que habían hecho Matteo e Isidora cuatro días antes, con la diferencia de que Leonora lo hacía sola y con el maletín pequeño de quien no necesita más de lo que cabe en cuarenta y ocho horas de estancia y que lleva suficiente tiempo viajando para haber reducido el equipaje a su forma más eficiente.
Carmen la esperaba en el vestíbulo del hotel.
No en la notaría. En el hotel primero, porque