Diego Completo

Diego llevaba cuatro días sin cabestrillo cuando llamó para quedar a cenar.

No fue anuncio especial. Un mensaje directo: «Recuperado. Sin cabestrillo desde el lunes. ¿Quedamos el jueves?» El tipo de mensaje de alguien que ha esperado el momento correcto para hacerlo y que al llegar ese momento no lo elabora más de lo necesario porque no hace falta.

El restaurante de siempre.

No el del barrio de Diego. El que estaba a tres calles del edificio Franzani y que Isidora había convertido en territorio
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