CROW
El silencio en el auto apenas se rompe con el zumbido del motor mientras mi escolta cruza las puertas de la mansión. Ella no ha dicho una palabra desde que subimos y me acribillo con un interrogatorio del que pude persuadir un poco.
La rabia todavía arde en sus ojos, como brasas a punto de encenderse. Y, sin embargo, esa furia es justo lo que me mantiene atento. No quiero que se apague. Quiero verla consumirse con ella.
La observo desde mi asiento, ligeramente girado hacia su dirección, co