La línea quedó en silencio por un segundo, antes de que el hombre respondiera con un tono más serio.
—Dime, ¿qué sucede?
Lillie cerró los ojos un momento, dejando que sus palabras salieran con precisión.
—Una vez dijiste que si alguna vez necesitaba algo de suma importancia, como el salvar nuestras vidas, te llamará. Hoy es ese momento.
Lillie sintió que su corazón daba un vuelco cuando la risa sonó al otro lado de la línea. No era una risa alegre, sino cargada de emociones complejas: un eco de