Capítulo - La Noche
La habitación quedó en silencio cuando se cerró la puerta, un silencio tibio y elástico que parecía sostenerlos en el aire, con la ciudad todavía palpitando allá abajo como un rumor de marea; Sol pensó que nunca había sentido tan nítidamente el pulso de otra persona en el mismo espacio, esa vibración tranquila de Bruno que la desarmaba sin prisa, mientras él, de pie frente a la ventana, se giraba con una sonrisa que no era grandilocuente sino honesta, esa clase de sonrisa