Capítulo — Entre la leña y el fuego
La tarde en Río se iba apagando con una luz dorada que parecía besar las fachadas de los edificios. Las calles, tibias todavía por el calor del día, empezaban a llenarse de la brisa suave que llegaba del mar. Después de un día intenso en la obra, Bruno y Sol habían pasado por el hotel para cambiarse. Él apareció en la habitación con una camisa blanca arremangada, jeans oscuros y una sonrisa que ya anunciaba algo.
—Esta noche… vamos a salir —dijo, con ese tono