Capítulo: Confesiones y Salmonela
Bruno despertó con un retorcijón traicionero en el estómago que lo dobló en dos. No había sueño romántico ni recuerdo de Sol que pudiera competir con aquella sensación.
—¿Qué carajo comí ayer…? —murmuró, mientras se arrastraba hasta el baño del hotel, con una palidez sospechosa.
Pasaron las horas entre vómitos, sudores fríos y varias visitas al inodoro. Apenas podía sostenerse de pie. Dante, que había decidido volver esa mañana al hotel tras pasar unos día