CAPÍTULO: 14 Donde empieza el fuego
La noche había caído con lentitud, como si el cielo supiera que algo especial estaba por suceder. En la pequeña casa de Jasmín, el aire olía a verano y a libertad. La brisa entraba por las ventanas entreabiertas, trayendo consigo el murmullo lejano de la ciudad y el perfume fresco de las plantas que ella cuidaba con amor. Las luces cálidas, tenues, dibujaban sombras suaves en las paredes, y la música sonaba de fondo, apenas un susurro melódico que acariciaba