CAPÍTULO 15 Café da manhã con sabor a samba
El sol se colaba despacio entre las cortinas, dibujando hilos dorados sobre la piel desnuda de Jasmín. El ventilador aún giraba con lentitud en el techo, como si también quisiera seguir soñando. Dante abrió los ojos sin apuro, y lo primero que vio fue a ella, dormida, con una pierna por fuera de las sábanas, el cabello suelto enmarañado sobre la almohada y los labios entreabiertos.
Se quedó mirándola largo rato, sin moverse.
Porque había momentos