Capitulo– “La semilla y el escudo”
La tarde había traído consigo una brisa suave que entraba por la ventana de la cocina. Alejandra estaba terminando de ordenar los planos cuando escuchó la puerta abrirse. Alejandro entró primero, con la mochila de la natación colgando de un hombro y el cabello aún húmedo.
—Mamá —dijo, bajando la voz—. Vi al señor ese… al que vos y Damián me dijeron que era mi papá.
Alejandra dejó caer el bolígrafo y caminó hacia él, arrodillándose para ponerse a su altura.
—¿D