"Turno de sombras"
El galpón olía a humedad y aceite viejo. Las luces parpadeaban de tanto en tanto, y en el silencio de la madrugada, hasta el crujido de una rata corriendo entre los pallets se sentía como un trueno.
Fabricio se sentó en la silla de hierro junto a la casilla de vigilancia y exhaló hondo.
12 a.m.Faltaban ocho malditas horas para salir.
El uniforme le picaba, el frío se le colaba por las costuras de la ropa barata, y sus párpados ya no aguantaban.
Hacía cinco días que no dor