Capítulo: La Noche de la Verdad
La noche anterior a la boda no era silenciosa. Aunque no hubiera música, ni palabras, ni relojes marcando el paso del tiempo, en el corazón de Alejandra todo latía con una urgencia vieja, enterrada y viva a la vez.
Estaba sentada en la cama, con las piernas cruzadas y los ojos clavados en el suelo. Damián, que acababa de salir del baño, se detuvo al verla. No dijo nada. Solo se acercó, se sentó a su lado, y esperó que ella le hablara.
Ella respiró hondo, y luego