El supermercado del barrio estaba tranquilo esa tarde.
Elsa había salido temprano a hacer las compras hoy" sus Ales" como ella le decía a madre e hijo iban a almorzar y como cada jueves, pasaba por su lugar favorito para comprarle el postre preferido a su nieto del corazón: tiramisú sin chocolate, suave y casero, justo como Alejandro podía comer sin riesgo.
Caminaba con su carrito, tarareando bajito una canción antigua, cuando dobló por el pasillo de los lácteos…
Y fue ahí cuando pasó.
¡P