Capítulo – El doctor de las niñas
La sala de espera olía a desinfectante suave y madera vieja. El sol entraba en líneas doradas por las ventanas altas, calentando el suelo como si supiera que ahí dentro se libraban batallas pequeñas y valientes todos los días: fiebre, llanto, dudas de padres primerizos, diagnósticos esperanzadores.
Alejandra Martínez ajustó el gorrito de Alejandro mientras él jugaba con los cordones de su campera. Estaba más tranquilo que otras veces, aunque su respiració