Savannah
El agua de la ducha todavía goteaba de mi cabello, mezclándose con la humedad que aún sentía en la piel, un recordatorio físico de lo que acababa de ocurrir bajo el chorro de agua. Salí de la ducha, envuelta en una toalla, sintiendo el aire fresco de la habitación acariciar mi cuerpo sensible. Cada rincón de mi piel vibraba con el eco de las caricias de Benedict, con el recuerdo de sus manos grandes recorriéndome y la intensidad animal con la que me había reclamado. Me puse mi pijama