Savannah
Los documentos se amontonan sobre mi escritorio, formando una pequeña torre que amenaza con desplomarse en cualquier momento. Llevo toda la mañana dedicada exclusivamente a organizar los expedientes de la empresa, asegurándome de que cada archivo, cada informe de gastos y cada borrador de contrato esté perfectamente etiquetado para Sarah. Sé que a partir de ahora ella tendrá que gestionar el despacho de mi padre prácticamente sola, y siento que es mi responsabilidad dejarle el terreno