Savannah Montgomery
Mis manos temblaban con una violencia que apenas podía contener mientras me aseguraba de que cada pliegue de mi vestido estuviera en su lugar. El aire en el pequeño baño del restaurante se sentía denso, cargado con el aroma de nuestra intimidad y el rastro metálico de mi propia humillación. Me miré en el espejo una última vez, buscando alguna señal de la catástrofe que acababa de ocurrir, pero mi reflejo parecía el de una mujer completa, ajena a la tormenta que aún rugía en