Savannah Montgomery
Caminamos hacia la entrada con una seguridad que intimidaba. Apenas pusimos un pie en el vestíbulo, el gerente del lugar nos vio. Su rostro cambió instantáneamente, transformándose en una máscara de respeto absoluto al identificar los rasgos de quienes tenía frente a él.
—Señores Cavendish, es un placer recibirlos —dijo el hombre, haciendo una pequeña inclinación y cuidando cada uno de sus gestos.
Era comprensible. El apellido Cavendish no era solo un nombre; era un est