15:00 hs. - Salomé.
—¡Salomé! ¡Tú por aquí!
—Buenas tardes, disculpas por...
—¡No! ¡Ni lo digas! ¡Pasa y siéntete como en casa! Enseguida te traigo un aperitivo. ¡Guillermo, baja! ¡Que está aquí Salomé!
—¡No es necesario! Yo sólo venía a... renunciar.
No llegó a escuchar esa última palabra porque ya había salido disparada hacia la cocina, pero me hubiese gustado que lo hiciera, y terminar rápido con todo aquello.
Luego de mi exitosa reunión con Damián, decidí que necesitaba extirpar todos los p