—¿No vas a decir nada? —dije por fin.
—¿Qué? —preguntó mientras seguía comiendo.
—Dime algo...
—¿Qué querés que te diga?
—De lo de anoche...
—¡Ah! Estuviste bien. Sí. —dijo sonriéndome, provocando que me sonrojara.
—¿En serio?
—Sí, estuviste genial —dijo de nuevo.
—No me refiero a eso. Quiero saber si en serio vas a seguir actuando como si no hubiera pasa nada.
—¿Yo? Pero si te estoy hablando de lo de ayer.
—¡Que no me refiero a eso! ¡Hablo de tu actitud, y del ambiente, y de todo! ¿Cómo puedes