Me desperté enredada en sábanas empapadas de sudor, con la luz del sol atravesando las cortinas como dedos acusadores. La cabeza me palpitaba por los restos de la borrachera de vodka de anoche, y mi cuerpo dolía en lugares que no recordaba haber lastimado. Parpadeé mirando el techo, reconstruyendo fragmentos de memoria: gritando al universo, desafiando al Diablo y luego… alucinaciones de cuernos, colas y orgasmos interminables que me destrozaban la mente.
Estallé en carcajadas, un sonido ronco