**Capítulo 3: Atada y engendrada**
Sus palabras quedan suspendidas en el aire como una amenaza envuelta en terciopelo, y siento que mi cuerpo me traiciona de nuevo; una nueva oleada de lubricación se acumula entre mis muslos a pesar del dolor de hace un momento. El brazo de Derek pesa sobre mi cintura, su semen aún persiste en mi lengua, amargo y espeso. Quiero apartarlo, gritar pidiendo ayuda, pero la forma en que me mira —depredadora, posesiva— me deja clavada en el sitio. "Segunda ronda", mu