AMANDA
El sonido de mi alarma me despertó a la mañana siguiente, estaba un poco desorientada y tenía dificultades para hilar más de un pensamiento a la vez. Me levante, sentándome en la cama, soltando un bostezo. No recordaba cómo había llegado a mi departamento, la última imagen que podía conjurar, era montarme la noche anterior en el auto de Emiliana.
Una sonrisa boba se apodero de mis labios, me dejé caer de nuevo en la cama y cubrí mi rostro con una almohada. Había tenido varias citas duran