AMANDA
—¿Tu preparaste todo esto? —Pegué un brinco al escuchar que me hablaban, casi dejo caer el pollo, tuve que agarrarlo por debajo de la fuente y me por poco no fue mi mano la que se rostizo.
Me gire encarando a Emiliana con mala cara, ella se veía divertida y una expresión de fingida inocencia cruzaba su rostro. Odiaba que incluso así se viese tan guapa, sin embargo, no dejé que eso menguara mi enojo.
—¡Idiota, casi haces que se me caiga la comida! —grité dejando la fuente sobre el mesón.