AMANDA
La llave del departamento de Emiliana estaba dentro de la maseta frente a la puerta, justo como ella dijo. La metí en la cerradura, girándola hacia adentro para abrir, una vez estando en el interior, empecé a dejar mis cajas con sumo cuidado.
Me había costado un montón convencer a Emiliana de que no era necesario que viniese a ayudarme con la mudanza, alegue que podía hacerlo perfectamente sola y que no había necesidad de que interrumpiera sus actividades diarias por mi culpa.
Esa fue la