AMANDA
A la mañana siguiente me levanté con un enorme dolor de cabeza, anoche Joshua y yo nos acostamos pasadas las doce, hice todo lo posible por darle fin a la conversación referente a Emiliana. En algún punto parecía haberse olvidado de los distintos planes para cazarla, de verdad que algunos eran demasiado locos como para repetirlos, agradecía el apoyo de mi amigo, pero debía reconocer que nunca se media cuando quería conseguir algo, incluso si eso ameritaba dejarme completamente en ridícul