EMILIANA
—Estoy muy emocionada de que estés aquí, con tu familia. —inquirió mamá mientras caminábamos por las calles del pueblo.
Nada más nos bajamos del auto y ya la tenía colgada del brazo dándose a la tarea de señalar cada una de las remodelaciones que me había perdido a causa de mi ausencia.
No tenía el menor interés en ninguna de esas nimiedades, pero a ella la hacían muy feliz y lo menos que podía hacer era tragarme el desagrado, plantar una sonrisa en mi boca y asentir, fingiendo que pre