Luciano sacó a Aurora de allí sin dar más tiempo a que cualquiera pudiera acercarse a ella en estos momentos que estaba tan vulnerable, que necesitaba de él, de su protección.
El cuerpo de ella temblaba entre sus manos, se sentía completamente impotente al no poder hacer mayor cosa.
Ella estaba terriblemente en shock y él no podía estar más ofuscado ante eso.
Anteriormente el odio hacia Dante era por sus negocios, su traición, un odio que podía controlarse, sin embargo, al traer a su cabeza el recuerdo de cómo agarraba a Aurora, de como la encontró… su odio se había transformado y ya no le importaba ningún acuerdo, ninguna alianza, nada.
En el carro, ella no dejaba de poner sus manos en su cuello, su piel tenía la marca de los dedos de Dante.
—No puedes volver a permitir que él haga contigo lo que quiera. —Ella subió la mirada y la puso en él—. Por más que quiero No puedo estar siempre encima tuyo y él puede aprovechar eso.
—No soy capaz de nada, frente a él solo soy una pequeña