Aurora se separó lentamente de él, la mirada de Luciano estaba fija en ella. Ambos se miraron como si no hubiese nadie más que ellos dos.
Luciano desvió la mirada, su corazón latía rápidamente… ella se estaba convirtiendo en una droga para él.
Ella entrelazó sus dedos con los de él. Y toda esta experiencia para Luciano, era tan nueva que lo tomaba completamente desprevenido.
—Luciano Costello —el giro al escuchar la voz de Dante—. Creí que no ibas a venir.
—¿Por qué no vendría? Te recuerdo q