Interior – Habitación de James – Casa de Sofía – Mañana.
La puerta de la habitación estaba entreabierta. Vittorio la empujó con suavidad y vio a su hijo sentado en el alféizar de la ventana, con los auriculares colgando del cuello y la mirada perdida entre las hojas que el viento revolvía en el jardín.
James no lo miró al entrar. Solo apretó los labios y clavó la vista en el horizonte, como si no quisiera reconocer esa presencia que ya conocía de memoria. Vittorio se detuvo cerca de la puerta,