Hospital Privado de Palermo – Días después.
La habitación estaba casi en penumbra, con las cortinas apenas abiertas dejando entrar una luz grisácea de una mañana nublada. Cristian yacía en la cama, con el torso vendado, pero mucho más repuesto. Ya podía sentarse sin ayuda, caminar con algo de dificultad y tomar sus propias decisiones… aunque eso no evitaba que se sintiera completamente perdido desde hacía días.
Desde aquel baño compartido, desde aquel beso interrumpido por una mirada, Vittorio